PELO MALO
En un episodio del programa de
temática musical Séptimo de Caballería, emitido a finales de los años 90, los
presentadores preguntaron a Enrique Bunbury si era homosexual, a lo que el ex
Héroe del Silencio respondió “y que si lo soy”. Es una respuesta genial y Pelo
Malo acierta cuando toma una posición similar sobre el asunto. Nunca se llegan a saber las preferencias sexuales de Junior
(Samuel Lange Zambrano). Ni siquiera si nada de lo que hace o siente tiene que
ver con la sexualidad. Eso no es lo importante. La idea fundamental de la
película trasciende el caso concreto de la sexualidad. Es un relato acerca del egoísmo
y del sometimiento de los deseos de los demás, especialmente de los niños, en
favor de los nuestros.
Junior vive en un barrio humilde
de Caracas con su madre y hermano pequeño. A veces, cuando su madre no tiene
más remedio, lo deja en casa de su abuela. Tanto su madre como su abuela
piensan que Junior puede ser homosexual pero ninguna de las dos valora este
hecho tomando en consideración lo que quiere el muchacho. Ambas quieren obligar
a Junior a hacer cosas distintas a las que quiere hacer. La película plasma
esta idea de forma efectiva y los actores hacen una muy buena labor, lo cual es
vital para que una película de este estilo funcione. El personaje de Junior y
su madre están especialmente desarrollados, ambos con sus contradicciones. Su
relación es compleja ya que Junior genera rechazo en su madre y el crío es
combativo hasta el final para llevar a cabo una serie de deseos, con los que su
madre no está de acuerdo. Pero la película deja muy claro que se quieren. Ese
amor sutil, escondido detrás de cada acto, nunca revelado por las palabras, es
la parte más hermosa de Pelo Malo. Aun con el egoísmo, los prejuicios y las
dificultades, quizá haya una salida.
Pelo malo trata de hablar también
sobre cómo afecta la sociedad a nuestros deseos. Tanto la moda y la televisión
como lo que vemos a nuestro alrededor. Esta idea la engloba por ejemplo una
amiga de Junior que quiere ser una “Miss” cuando su cuerpo no se ajusta a esos estándares
de belleza. También el propio Junior renegando de su cabello porque le gusta
más otro de un chico que ha visto. Sin embargo esta temática está algo menos
desarrollada en la película. Menos lo está aún una tercera que podríamos llamar
la temática social. Parece que la directora Mariana Rondón quiere hacer una
protesta social al estilo de Fernando León de Aranoa pero este aspecto no queda
muy claro. Es sin duda la parte más débil del film. Se nos muestran imágenes
relacionadas con Chavez en la televisión y vemos por ejemplo, como la madre
debe acostarse con el clásico jefe malvado para conseguir que le devuelvan su
trabajo. Es cierto que todas estas escenas están también asociadas a la trama
principal, pero en lo que respecta a lo social sólo queda claro que Venezuela está
en una muy mala situación económica. Un mensaje simple que carece de
reflexiones más profundas y por tanto resulta poco revelador e interesante.
Volviendo al tema principal, es
interesante que el hecho de que no se respeten los deseos de Junior parece
estar íntimamente relacionado con su edad. Quizá por eso se llama “Junior” y su
hermano “Bebe” y sin embargo su madre y su abuela si tienen nombres. Se les
niega una identidad propia por el hecho de ser niños.
Quiero pensar que el sometimiento
final de Junior no es el final sino un paso más en la batalla que imagino será
más cruenta cuando llegue a la adolescencia. Supongo que después Junior
encontrará su nombre, se reconciliará con su madre y la protegerá cuando envejezca.
Y quizá un día cenen juntos con la novia o el novio de Junior. Al menos espero
que así sea. Y eso es lo mejor de Pelo Malo.
Jesús Mejía
Jesús Mejía